jueves, 2 de octubre de 2025

Puelche

 

Puelche


Ijén Kostén mira al norte. El viento cálido le habla, pero esta vez no lo entiende, no comprende las palabras que le trae. Solo sabe que no son buenas.

Cuando Ijén Kostén nació no gritó, abrió su boca para que el aire se hundiera en sus pulmones. Desde entonces el aire fue su hermano: jugó con él, soñó con él; habla con él. Pero hoy no adivina las palabras que le acerca y Ijén Kostén teme.

Su pueblo lo eligió cacique. Es hábil con el arco.

El aire le dice dónde pastan los guanacos; los ñandúes; dónde se esconde el agua y cuándo vendrá la lluvia.

Erguido; corpulento y poderoso caminador, Ijén Kostén, junto a sus compañeros de caza, persigue por días al guanaco hasta cansarlo. Sus hermanos confían en él: no perderá el rastro del animal y luego beberán la sangre para recuperar las fuerzas y festejar la caza.

Ijén Kostén teme. Teme no volver a cazar, teme perder las voces de su gente y teme que el aire se olvide de él. Porque hoy no lo entiende. El viento le trae olores a bestias que nunca olió; a hombres que nunca olió, y le trae palabras confusas, no solo para él, sino para el mismo aire también. Al aire le preocupa una palabra, que aterra al cacique. Una palabra inasible; imprecisa, como la muerte. El cacique no la entiende, su hermano tampoco. La palabra es: conquista.


¿Algún problema?

¿Algún problema?


¡Terry, Terry! ¿Dónde te metiste? Siempre encuentra
algo para distraerse. Perro curioso. No me importa que
curiosee, solo me da miedo que ¡¡¡AAAAHHH!!!
Yamila, ¿Dónde estás? ¡Ya nos vamos! Soy el hermano
mayor y tengo que buscarla. ¿Quién inventó eso?. Seguro
que está escondida y burlándose de mí. No me importa,
solo me da miedo que ¡¡¡AAAAHHH!!!
¡Darío, Yamila! ¡Otra vez la misma historia con
ustedes! ¡Papá ya arrancó el auto! ¡Vamos! Deben estar
con el padre riéndose de mí. Que me hagan esta broma no
me importa, solo me da miedo que ¡¡¡AAAAHHH!!!
Voy a gastar la batería con tanta bocina. Carla ya
podría estar acá con los chicos. No pienso bajar del
auto. Más tarde salimos, más tránsito encontramos.
Cuando no, a último momento algún problema. Eso no me
importa, solo me da miedo que ¡¡¡AAAAHHH!!!
Perdón, perdón, lectores, soy el escritor de esta
historia y me quedé sin elenco. Respeto el derecho al
descanso, pero faltaba poco para el final. El final lo
voy a escribir igual, solo me da miedo que ¡¡¡AAAAHHH!!!